La asociación vecinal Cal y Caña de Salobreña ha llamado a la atención de la ciudadanía y las autoridades locales sobre “prácticas ilegales” que se estarían llevando a cabo en la playa Punta del Río, junto a la desembocadura del río Guadalfeo, como vuelos con paramotor o contaminación acústica. Ha mostrado así su preocupación por las repercusiones “insostenibles” que tienen estas actividades en un espacio natural rico en biodiversidad y elegido por bañistas que buscan tranquilidad.
Por una parte, Cal y Caña señala que se están realizando vuelos de parapente con motor promovidos por una empresa privada, “sin ajustarse a la normativa que los regula en España”, y recuerda que desde 2024 viene denunciando la existencia de una pista de despegue y aterrizaje colindante con esta playa. Afirma que la actividad se lleva a cabo “sobre las personas que la frecuentan, los espacios naturales que la rodean y las aglomeraciones urbanas colindantes”, según explicitó en unos escritos dirigidos al Ayuntamiento y, ante su “falta de respuesta”, a la Guardia Civil. El colectivo explica que la situación acabó en el Juzgado nº 1 de Motril, lo que derivó en la retirada de un cartel que implicaba al Ayuntamiento y “se redujeron un poco los vuelos en 2025”.
Sin embargo, según Cal y Caña, “aparecen de nuevo el 24 de mayo de 2026 despegando desde el mismo lugar, ahora mejorado como pista, sobrevolando a poca altura a la gente en la playa”. Ante ello, volvió a requerir al Consistorio, “recordando que en España el vuelo en paramotor está regulado principalmente por el Real Decreto 765/2022” y “se sustenta en la normativa de AESA (Agencia Estatal de Seguridad Aérea), según la cual está totalmente prohibido volar sobre aglomeraciones de personas, edificios, zonas urbanas y en espacios naturales de protección de aves, como es el caso”. Tras indicar que no ha recibido respuesta, la asociación incide en que “el pasado fin de semana se multiplicaron los vuelos sin respetar la normativa”.
Por otro lado, Cal y Caña denuncia la contaminación acústica que generan los altavoces instalados en el club 18 Nudos, situado en la misma zona, y afirma que la música emitida durante las actuaciones de DJ y otros eventos “se escucha a lo largo de más de un kilómetro de playa, causando molestias a los usuarios y contradiciendo el cartel municipal de buenas prácticas que prohíbe el uso de reproductores musicales en la playa”.
La entidad recuerda además que el establecimiento se encuentra en un espacio protegido como hábitat de fauna y flora silvestres, especialmente del chorlitejo patinegro, y reclama la aplicación efectiva del Reglamento para la preservación de la calidad acústica en Andalucía, al considerar que este entorno natural requiere una protección especial frente a la contaminación acústica.
Por último, el colectivo vecinal reivindica una respuesta eficiente frente a ambas situaciones, señalando que “la inoperancia institucional es clara e intolerable”. Y concluye que si no llega, “recurrirá a instancias superiores para asegurar la protección de derechos protegidos por la Ley”.























