La urbanización Selecta Costa 2 ha dado un paso adelante en materia de seguridad al convertirse en la primera comunidad residencial de Salobreña en contar con un desfibrilador semiautomático, una iniciativa impulsada por los propios vecinos con el objetivo de mejorar la capacidad de respuesta ante una emergencia cardíaca.
El proyecto nació a propuesta de uno de los residentes, Moisés Hispán Martínez, quien, a raíz de su experiencia profesional como guardia civil y de las conversaciones mantenidas con otros propietarios, planteó la necesidad de dotar a la urbanización de un equipo que pudiera resultar decisivo durante los primeros minutos de una parada cardiorrespiratoria. La elevada afluencia de personas durante los meses de verano y la proximidad de la piscina fueron algunos de los factores que llevaron a considerar la instalación del dispositivo como una inversión en seguridad más que como un gasto.
El vicepresidente de la comunidad, Manuel Martínez Baena, destaca que el trabajo previo de información permitió trasladar a los vecinos la utilidad del proyecto y convencerles de la importancia de disponer de un recurso que, aunque se espera no tener que utilizar nunca, puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
La rapidez de actuación es precisamente uno de los principales argumentos que justifican la instalación del desfibrilador. Según explica Hispán, cada minuto que transcurre desde que se produce una parada cardíaca reduce aproximadamente un 10 por ciento las posibilidades de supervivencia. Aunque el centro de salud se encuentra próximo a la urbanización, disponer del equipo permite comenzar la atención inmediata mientras llegan los servicios de emergencia, aumentando considerablemente las opciones de recuperación de la víctima.
Para hacer viable la iniciativa, la comunidad ha optado por un sistema de renting en lugar de la compra directa del aparato. Esta modalidad reparte el coste entre más de un centenar de propietarios y garantiza, además, el mantenimiento periódico, la sustitución de baterías y la actualización del equipo sin que la comunidad tenga que asumir tareas técnicas o de revisión.
El desfibrilador ha sido instalado en el centro de la urbanización, buscando que todos los residentes tengan un acceso equidistante y situándolo además muy cerca de la piscina, uno de los espacios donde existe un mayor riesgo de que pueda producirse una emergencia.
La comunidad complementará la instalación con formación específica para los vecinos. El próximo 17 de agosto se impartirán dos cursos, uno de cuatro horas, habilitante según la normativa andaluza, en el que se enseñarán técnicas de reanimación cardiopulmonar y maniobras frente a atragantamientos, y otro de carácter divulgativo para explicar el funcionamiento básico del desfibrilador.
El propio desfibrilador guía paso a paso al usuario mediante instrucciones de voz y solo administra una descarga cuando detecta que realmente es necesaria, evitando cualquier riesgo derivado de un uso incorrecto.
El equipo forma parte del registro oficial de desfibriladores de la Junta de Andalucía y está geolocalizado para que los servicios de emergencias conozcan su ubicación. Además, la urbanización dispone de señalización específica que identifica el recinto como un espacio cardioprotegido, facilitando que cualquier persona pueda localizar el dispositivo en caso de necesidad. También figura en la aplicación Ariadna, promovida por la Sociedad Española de Cardiología, que permite consultar la ubicación de estos equipos.
Desde la comunidad esperan que esta iniciativa sirva de ejemplo para otras urbanizaciones del municipio y de la zona de playa. Martínez Baena considera que las administraciones podrían favorecer la implantación de más desfibriladores mediante ayudas o subvenciones, especialmente en aquellas comunidades con menos recursos económicos. A su juicio, una red distribuida de estos dispositivos aumentaría la seguridad de residentes y visitantes, ya que una emergencia puede producirse en cualquier punto del litoral.























