Los estudios de Riskcoast determinarán si es posible la reapertura con seguridad del paseo del Gambullón

· Se encuentra actualmente cerrado y se determinará si directamente se tiene que clausurar ante un riesgo inminente de desprendimiento

Desprendimiento de rocas en 2019.

Salobreña ha sido protagonista del proyecto Riskcoast, ‘Desarrollo de herramientas para prevenir y gestionar los riesgos geológicos en la costa ligados al cambio climático’, que en días pasados celebró su clausura en la Universidad de Granada. Dentro de un estudio general que involucró a la Costa Tropical y al río Guadalfeo, también incluyó el estudio de la situación del promontorio de la Villa, donde se asienta el Casco Antiguo, así como de los recientes desprendimientos de rocas allí ocurrido.

Este proyecto se enmarca en el programa de cooperación transfronteriza Interreg Sudoe 2014-2020, con una inversión de 1,4 millones de euros. En él participan diferentes organismos –como universidades, institutos o empresas- que se unieron para desarrollar técnicas específicas para analizar movimientos del terreno mediante imágenes por satélite y fotogrametría con drones para realizar modelos tridimensionales.

Se trata de novedosas herramientas para hacer frente a un abanico de peligros geológicos potenciados por el cambio climático como deslizamientos, subsidencia del terreno por la intensa explotación de los acuíferos durante sequías, erosión y pérdida de suelo tras eventos torrenciales, erosión de costas arenosas y regresión de deltas.

Los movimientos de tierra que tienen lugar en la Costa afectan a urbanizaciones y también a infraestructuras. El promontorio de Salobreña es un sitio paradigmático en la zona para este tipo de estudios, junto a otras zonas como las urbanizaciones de la Punta de la Mona, Cármenes del Mar en Cerro Gordo o la autovía A-7 a su paso por el embalse de Rules. Y precisamente, el pasado mes de junio tuvo lugar un importante desprendimiento en el casco histórico de la Villa, muy cerca del paseo de las Flores, lo que también dio lugar a una investigación en el marco del proyecto Riskcoast, cuyos profesionales estaban trabajando en la zona por esos días, e incluso predijeron el incidente.

Gracias a ese aviso se cerró la zona para que no accediera nadie y no ocurriera ninguna desgracia. Tras ese desprendimiento se continuará escaneando la pared rocosa para determinar si por detrás se ha podido desestabilizar. Se realizará un modelo tridimensional de toda la pared para simular posibles desprendimientos, y así saber qué zonas pueden ser las más peligrosas en ese sentido.

El acceso al Casco Antiguo por el Gambullón se encuentra actualmente cerrado y se realizarán estudios para determinar si se puede abrir nuevamente con garantías de seguridad, o si directamente se tiene que clausurar ante un riesgo inminente de desprendimiento. El proyecto Riskcoast propone un abanico de medidas de rehabilitación, adaptadas a cada riesgo y territorio, cumpliendo la premisa de protección medioambiental de los ecosistemas. Para este caso, como posibles soluciones se pueden aplicar medidas de contención en la roca a través de mallas en las zonas de mayor riesgo.

Los estudios determinarán las probabilidades de que caigan rocas, y también su tamaño, siendo más probable que caigan de menor tamaño y más improbable que lo hagan las más grandes, lo cual es “una ley natural”, según el experto en geodinámica. Para final de año se espera poder contar con un informe preliminar, que se realizará a través de los fondos de este proyecto, aunque a partir de entonces el Ayuntamiento debería buscar financiación tanto para ello como para las posibles medidas de correctivas.