El Festival Titirimar vuelve este martes día 21 de julio a llenar de fantasía el paseo marítimo de Salobreña con la segunda de las cuatro citas programadas para este verano. A partir de las 21:30 horas, el escenario situado al final del paseo acogerá ‘El carruaje de los sueños de Andersen’, una propuesta de la compañía Ángeles de Trapo que invita a pequeños y mayores a redescubrir algunos de los relatos más universales del célebre escritor danés a través del teatro de títeres.
Tras el lleno registrado en la primera representación del ciclo, la organización espera repetir la excelente respuesta del público en una iniciativa que, por segundo verano consecutivo, se ha convertido en una oportunidad magnífica para disfrutar en familia al aire libre.
El director de la compañía organizadora, Julio Gallo, ha destacado que el festival está consiguiendo acercar el teatro de títeres a espectadores de todas las edades, incluidos muchos adultos que hacía años que no asistían a una representación y familias que descubren este arte junto a hijos y nietos por primera vez. Esa capacidad para reunir a varias generaciones en torno a un espectáculo en directo es, precisamente, uno de los rasgos que mejor definen la esencia de Titirimar, según Gallo.
La función de este martes recupera un montaje que ya pasó por Salobreña el pasado verano y que vuelve al programa tras la buena acogida obtenida. El espectáculo transporta al público a un universo inspirado en los cuentos de Hans Christian Andersen mediante una cuidada puesta en escena en la que un carruaje tirado por un caballo, figuras autómatas y una esmerada escenografía sirven de hilo conductor para historias tan conocidas como ‘El soldadito de plomo’, ‘El patito feo’ o ‘El traje nuevo del emperador’.
Uno de los grandes atractivos del montaje reside en la variedad de técnicas titiriteras que se combinan sobre el escenario. Las marionetas de hilo serán las grandes protagonistas de la velada, una disciplina de notable complejidad técnica que convivirá con títeres de varilla y personajes de gran expresividad inspirados en los populares muñecos de boca articulada. Una mezcla de recursos, que para Julio Gallo, aporta dinamismo al espectáculo y permite dar vida a cada uno de los relatos desde una perspectiva diferente.
Como es habitual en las producciones de Ángeles de Trapo, el humor y la participación del público ocuparán un lugar central durante la representación, ya que la interacción con los espectadores forma parte de la identidad de la compañía y convierte cada función en una experiencia compartida, especialmente para el público infantil.
La propuesta no termina cuando cae el telón. Al finalizar la representación, los asistentes podrán acercarse al espacio escénico para descubrir cómo funcionan los títeres e, incluso, manejarlos bajo la supervisión de los integrantes de la compañía. Un encuentro que permite conocer el trabajo que se esconde detrás de cada personaje y acercar el oficio titiritero a los más pequeños de una forma cercana y participativa.























