Un centenar de voluntarios conforma ya la red para ayudar a personas mayores o vulnerables

Hay muchas personas en Salobreña que trabajan en diferentes colectivos y que se han volcado el proyecto ‘Salosolidaridad’ para colaborar en esta peculiar situación.


La red de voluntariado creada en Salobreña para colaborar con personas que tienen dificultades para realizar diferentes tareas, o que simplemente necesitan compañía, ha llegado ya al centenar de integrantes. Así lo ha manifestado esta mañana la alcaldesa María Eugenia Rufino, quien ha destacado que se están atendiendo diversas necesidades como compras de alimentación y farmacia, aunque también “hay mucha demanda de apoyo psicológico”.

Según Rufino, el perfil de personas que componen esta red es muy variado, pues incluso muchos mayores de 65 años se han prestado a colaborar. A estos últimos se les asignan tareas que no requieren desplazamientos, mientras que también hay un importante colectivo de residentes extranjeros, que pueden atender a un sector de población al que al Ayuntamiento le cuesta más llegar por no dominar el idioma.

La regidora ha señalado que también hay muchas voluntarias elaborando mascarillas de forma particular, que se ponen en contacto con el Consistorio para donarlas a la Policía o para ayuda a domicilio. Sobre este material, para ayer se esperaba la llegada de una dotación procedente de la Diputación provincial, aunque un problema ha retrasado el reparto. También se espera la entrega de mascarillas por parte de la Junta de Andalucía, aunque se trata de una cantidad pequeña para toda la provincia, por lo que no serán demasiadas las que lleguen a Salobreña. Ante esta situación, la alcaldesa destaca el gesto de estas voluntarias, más allá de que no es material homologado para personal sanitario, pero que sí sirve para particulares, especialmente de colectivos vulnerables. 

Dentro de la red de voluntariado hay muchos vecinos de la Villa que ya trabajaban en diferentes colectivos, y que en esta peculiar situación se han volcado para ayudar a quienes están en situación de vulnerabilidad ante el confinamiento.

Pilar Izquierdo, integrante de la AECC, ahora trabaja en esta red de voluntariado, movida por la cantidad de personas mayores o con ciertas patologías que están solas y que necesitan ayuda para sobrellevar esta situación. Por ello, no lo dudó en cuanto se lo plantearon, y se puso inmediatamente manos a la obra.

En lo personal, Izquierdo señala que la experiencia está siendo muy emotiva “al tomar conciencia de lo que estaba pasando”. Afirma que “ha sido muy duro ir a una casa y que una persona mayor te dé un papel con la lista de la compra, una tarea que tal vez suponía su único contacto social”. Tras controlar esas emociones, la voluntaria subraya el cariño que recibe por parte de estas personas a las que ayuda. Incluso, hay quienes se ofrecen a dar una propina, cuando se trata de una acción completamente voluntaria.

Pilar Izquierdo asegura que a la hora de realizar las compras se busca que sean grandes para que permitan el abastecimiento durante varios días, mientras que lo más demandado es el acompañamiento psicológico por vía telefónica. Las beneficiarias no solo son personas que se ven afectadas por la soledad, sino que también tienen miedo por ser el colectivo con mayor riesgo en caso de contagiarse el coronavirus.