La alcaldesa ha señalado que este hecho puede estar relacionado con los últimos movimientos sísmicos en el Mar de Alborán, que han provocado que el plancton marino se desplace hasta la playa.

El misterio finalmente se desveló en la jornada de ayer y se pudo saber a qué se debía la enorme cantidad aparecida en la playa de Salobreña de lo que parecían ser crías de gambas. Un equipo de biólogos enviado desde la Junta de Andalucía determinó que se trata de plancton marino arrastrado a la orilla, un hecho que puede estar relacionado con los últimos movimientos sísmicos que se han producido en el Mar de Alborán.
Tras conocer esta información, la alcaldesa de Salobreña, María Eugenia Rufino, ha querido tranquilizar a los vecinos y ha explicado que estos organismos son el alimento de las aves de la zona, que lo irán haciendo desaparecer, aunque ha remarcado el riesgo que puede suponer su consumo por parte de los humanos, por lo que ha recomendado no hacerlo.
El Ayuntamiento comenzó a trabajar en el tema desde la primera hora de ayer lunes, cuando tuvo conocimiento de la aparición masiva de lo que parecían pequeñas gambas. La alcaldesa se enteró por vía telefónica cuando se encontraba precisamente en la Delegación de Medio Ambiente de Granada, por lo que aprovechó para poner la situación en conocimiento de este organismo, así como del Servicio Provincial de Costas y luego de la Delegación de Agricultura y Pesca.
Los biólogos llegados desde la administración autonómica determinaron que en realidad no se trataba de gambas, sino de zooplancton marino, unos organismos de los que se alimentan otras especies marinas y también las aves. La situación no debe generar preocupación, asegura la alcaldesa, y añade que no existe ningún problema medio ambiental. Lo que se espera es que con el correr de los días los restos vayan desapareciendo, bien como alimento de las aves, por efecto del mar o simplemente por degradación.
El curioso fenómeno en la costa granadina, según ha podido saber la alcaldesa a través de los expertos, se debería a los movimientos de tierra que están teniendo lugar en el Mar de Alborán y al efecto del fuerte viento de los últimos días. Además de despertar curiosidad entre muchas personas que se acercaron a la playa, también hubo quienes recogieron estos organismos pensando que se trataba de pequeñas gambas, y hasta se cuenta que se han llegado a vender. Más allá de la rumorología, lo cierto es que su consumo humano está totalmente desaconsejado, ya que no se conocen los efectos que puede tener.

















