Los módulos de aseos situados a lo largo del paseo marítimo de Salobreña están cambiando notablemente su imagen en estos días, pues están siendo pintados con motivos muy coloridos y acordes al entorno marino en el que se encuentran. Desde el Área de Playas del Ayuntamiento han encargado estos trabajos al artista José Manuel Rodríguez Trigueros, no solo para mejorar su imagen, sino también para mitigar la temperatura en estas unidades cuyo exterior es metálico.
Más allá de su aspecto exterior, estas unidades de aseos planteaban ya problemas con la conexión eléctrica y los sensores, ya que eran autolimpiables. Según explica el concejal de Playas, Luis Cano, la resolución de estos problemas conllevó varias trabas burocráticas, pues se adquirieron a través de una subvención y ello impedía realizar modificaciones en su funcionamiento. Finalmente se ha cambiado su sistema a manual, y a la vez se ha decidido pintarlos.
El edil lamenta que la labor no se haya podido completar antes del verano, aunque celebra que ya estén nuevamente en pleno funcionamiento, y la idea es que lo hagan durante todo el año.
En cuanto al pintado, durante el mes de julio se había realizado ya una intervención similar en el módulo situado en La Guardia, de cara a las fiestas de la Virgen del Carmen, por parte de la artista local Natalia Haro. Ante el buen resultado y aceptación, se decidió hacer lo propio en el resto de ellos, ubicados a lo largo de la playa de la Charca.
Para ello se convocó al valenciano Rodríguez Trigueros, formado en Bellas Artes en la Universidad de Granada, quien estuvo hace muy poco en Salobreña participando en la última edición de Arteapeazos, donde realizó una escultura en piedra en el parque La Fuente II. En este caso -asistido por el director de ese evento, Luiz Villaescusa-, su labor se centra en el apartado de pintura para cambiar radicalmente el aspecto exterior de estos siete módulos de aseos, que además estaban adquiriendo un color más apagado debido al óxido.
Ello motivó que la primera intervención se centrara en el saneado de toda la superficie exterior, lo que se ha convertido en la parte más complicada del proceso, buscando además la mayor durabilidad posible.
El pintor espera que, con este tratamiento previo, la pintura de los módulos tenga una durabilidad de al menos cinco años, teniendo en cuenta la acción del salitre por su cercanía al mar. De cualquier modo, señala, ya sería más de lo que duró su aspecto original, pues poco más de un año después de instalarse comenzó la oxidación.
El proceso está en marcha desde hace algo más de una semana, y se espera que pasen al menos dos semanas más para su finalización. Una vez realizado este tratamiento previo, ha empezado la parte más agradable para el artista, que es el pintado de los motivos. En ese sentido, se ha optado por paisajes y animales marinos y terrestres que se ven habitualmente en el entorno. También se ha buscado “un abanico de colores variado” para darle vistosidad, añadiendo incluso otras temáticas locales como la caña de azúcar.
Rodríguez ha destacado la dificultad que está planteando la labor debido al intenso calor, especialmente a determinadas horas del día, lo cual ha demorado algo más un trabajo que normalmente lleva menos tiempo. A ello se ha sumado el hecho de trabajar en una superficie muy poco habitual, a la que el pintor no se había enfrentado nunca en sus más de treinta años de trayectoria artística.























