Salobreña rinde homenaje a tres paisanos prisioneros en Mauthausen durante la Segunda Guerra Mundial

Una placa a la entrada del Ayuntamiento reconoce desde hoy a Antonio Paloma Alonso, que logró sobrevivir, y a Antonio González Galdeano y Manuel Pulido Noguera que murieron en el campo de concentración nazi.

El Cónsul General de Francia en Sevilla firma el libro de Honor del Ayuntamiento.

El Ayuntamiento de Salobreña se ha vestido de gala este sábado para rendir homenaje a tres paisanos ilustres, tres salobreñeros que siendo muy jóvenes se exiliaron a Francia a principios de 1939 y que al comienzo de la Segunda Guerra Mundial, tras la invasión nazi, fueron detenidos y confinados en el campo de concentración de Mauthausen.

Se trata de Antonio González Galdeano y Manuel Pulido Noguera, que murieron al poco tiempo de ser apresados, y de Antonio Paloma Alonso, que consiguió sobrevivir y fue liberado por las tropas aliadas al final de la guerra. Los tres habían sido encuadrados en las compañías de trabajadores extranjeros, que eran unidades semimilitarizadas del ejército francés y fueron hechos prisioneros a raíz de la ofensiva alemana en Francia en junio de 1940, mientras que Paloma se alistó en el ejército francés en el regimiento de voluntarios extranjeros, según relata Patrick Díaz, investigador que localizó a los tres vecinos e impulsor del homenaje.

Desde este sábado luce en el Ayuntamiento de la Villa una placa de reconocimiento en la que tras el homenaje personal se puede destaca también el reconocimiento “a todas las víctimas del fascismo caídas en defensa de la Libertad y la Democracia en España y en Francia”.


Placa conmemorativa.

La placa ha sido descubierta por la alcaldesa de Salobreña, María Eugenia Rufino, y el Cónsul General de Francia en Sevilla, Didier Maze, en un Hall del Ayuntamiento abarrotado de familiares, representantes políticos y de otros colectivos, así como vecinos de la Villa que no quisieron perderse el histórico momento.

La alcaldesa de Salobreña ha utilizado la expresión “retener el recuerdo” para agradecer a sus tres paisanos su lucha por la libertad y la democracia. “Nos sentimos honrados de nuestros vecinos salobreñeros”, afirmó para a continuación recordar las vicisitudes de los más de 7.000 españoles que fueron confinados en campos de concentración nazis, de los que más de 5.000 fallecieron por las condiciones infrahumanas en que se encontraban.


Pepa Sabio, familiar de Antonio González Galdeano, junto a la alcaldesa.

María Eugenia Rufino agradeció al Cónsul General de Francia en Sevilla y a la Cónsul honoraria de Francia en Granada su presencia, así como a los familiares presentes. “Para nosotros es importante que os llevéis el reconocimiento y la gratitud del pueblo de Salobreña”, dijo, para después destacar la tenacidad, el tesón y el convencimiento de Patrick Díaz por hacernos recuperar una parte de nuestra memoria. “El mundo necesita personas como tú”, concluyó.

Todo surgió de una foto en Facebook  que una familiar le mostró para que Patrick comenzara a indagar sobre Antonio González Galdeano, el de la foto, y también de Antonio Paloma y Manuel Pulido, de quien tuvo constancia a raíz de una entrevista realizada hace ahora un año en Radio Salobreña.


Gabriel Jerónimo, sobrino de Manuel Pulido, y la Cónsul honoraria de Francia en Granada.

Las condiciones en Mauthausen eran muy duras hasta que los presos consiguieron organizarse y fomentar la ayuda entre ellos, con lo que consiguieron suavizar las férreas normas a las que les sometía el ejército nazi. Y todo surgió por un partido de fútbol con una pelota de trapo que hizo un español y que contagió al resto de presos para participar y establecer así un vínculo de solidaridad entre los presos. En uno de los equipos de fútbol estaba Antonio Paloma, relató Patrick Díaz.

Precisamente fue un sobrino de Paloma, Antonio de la O, quien recordó que su tío se había ido de adolescente con la Desbandá y que al cabo del tiempo la familia le dio por muerto, hasta que al cabo delos años les escribió una carta desde Francia. “De que había estado en el campo de concentración me he enterado ahora”, dijo Antonio de la O Paloma, quien agradeció “a quien ha promovido este acto y a la acogida que ha tenido por el Ayuntamiento”.


Mercedes Even Paloma, hija de Antonio Paloma, y Didier Maze, Cónsul General de Francia en Sevilla.

Las primeras palabras de la Cónsul honoraria de Francia en Granada fueron para agradecer a “estos tres salobreñeros que dieron la vida por Francia” y añadir que su país fue tierra de acogida de exiliados españoles.

Françoise Souchet quiso aprovechar el acto para hacer hincapié en las buenas relaciones entre españoles y franceses “y de aquellos duros acontecimientos ha quedado la hermandad que traspasa las fronteras”. Unas relaciones que, señaló, se mantienen en la actualidad, tanto en el caso de los españoles trabajadores en Francia como de los franceses que residen aquí, que también reciben una gran acogida, reconoció.


Familiares y demás asistentes al acto.

La representante francesa señaló la importancia de este homenaje, porque, dijo, “viene a mantener la memoria de aquellos que han sufrido a causa de la guerra, pero no en vano, porque con su sacrificio nos han dejado un espacio de paz y de convivencia que nos hace avanzar como pueblos”.

Tras el descubrimiento de la placa, familiares de los tres salobreñeros fueron agasajados, algunos venidos expresamente desde Francia, como Mercedes Even Paloma, quien no podía contener las lágrimas al recibir el ramo de flores mientras agradecía el homenaje a su padre, o Pepa Sabio González, familiar de Antonio González. Y Gabriel Jerónimo, que quiso tener también un recuerdo para su tía Carmen, hermana de Manuel Pulido Noguera, que falleció en el penal de San Sebastián.

Tras el acto, el Cónsul General de Francia en Sevilla firmó en el libro de honor del Ayuntamiento.