La plaza de la Iglesia del Rosario de Salobreña se ha llenado esta mañana de risas, trompos y combas en una entrañable actividad intergeneracional organizada por el IES Mediterráneo y la Concejalía de Mayores del Ayuntamiento. La iniciativa ha reunido a alumnado de Primero de ESO con mayores del municipio en una experiencia de intercambio de vivencias y juegos tradicionales.
La jornada ha comenzado en el Centro de Mayores, donde los más veteranos han explicado cómo eran los juegos de su infancia, en una época sin internet, videoconsolas ni teléfonos móviles. Algunos incluso han llevado auténticos tesoros personales como cromos de hace más de 60 años, canicas de la época y juguetes antiguos que han despertado la curiosidad del alumnado.
Tras este primer encuentro, el grupo se ha trasladado a la plaza de la Iglesia del Rosario, donde la teoría ha dado paso a la práctica. Allí han disfrutado de juegos populares como la comba, el trompo, la rayuela o el pañuelo.
La concejala de Mayores, María Rodríguez, ha puesto en valor este tipo de espacios intergeneracionales que permiten, desde la experiencia, conectar a personas que aparentemente no tienen nada que ver, pero que sus vivencias les llevan a sacar “su niño interior”, y crear nuevos lazos de convivencia, e incluso para los más jóvenes, encontrar referentes de cara al futuro.
Por su parte, la directora del centro, Jéssica Padial, ha dicho que la actividad intergeneracional de hoy ha sido una de las experiencias más enriquecedoras. “Los niños han disfrutado muchísimo y han prestado mucha atención. Han descubierto que muchos de esos juegos que creen nuevos ya existían hace décadas, y han aprendido también cómo antes había que agudizar el ingenio para fabricar porterías o canastas”.
Padial ha explicado que esta actividad se enmarca dentro de la Semana Cultural del instituto, que este año tiene como hilo conductor a la escritora británica Agatha Christie. “Elegimos a Agatha porque es una autora que funciona como un imán para diferentes disciplinas y nos permite trabajar de forma conjunta desde todos los departamentos”, ha señalado.
Bajo esta temática, el centro ha retrocedido simbólicamente a la época victoriana. Durante toda la semana se desarrollan exposiciones sobre el uso de venenos en la obra de Christie, analizando sustancias como el cianuro o el arsénico desde el departamento de Física y Química, talleres de realidad virtual para trasladarse a los escenarios de sus novelas, una gymkhana organizada de forma conjunta por los departamentos de Inglés y Educación Física, así como un escape room centrado en la lógica matemática impulsado por Matemáticas y Física y Química.
También hay espacio para la historia y la arqueología, disciplinas muy presentes en la narrativa de la autora, talleres de marcapáginas desde Lengua y actividades radiofónicas en el taller de comunicación del centro. “Es otra forma de aprender, distinta a sentarse delante del libro. Todo esto se trabaja antes en clase y se sigue trabajando después. Así los contenidos se interiorizan mucho más”, ha destacado Padial.
La directora ha subrayado además la implicación del alumnado en la organización de la semana cultural, especialmente en la ambientación del centro y la preparación de escenarios. “Se rompe la rutina, pero no dejan de aprender. Y lo hacen de una manera más divertida y más significativa”, ha apuntado.








