La comunidad musulmana de Salobreña comienza hoy el mes sagrado del Ramadán, el noveno del calendario islámico, un periodo marcado por el ayuno diario desde el alba hasta la puesta de sol, así como por la oración, la reflexión espiritual y la solidaridad con las personas que más lo necesitan. La casualidad ha querido que en esta ocasión coincida también con el inicio del tiempo de Cuaresma de la comunidad católica que hoy celebra el Miércoles de Ceniza. El Ramadán se prolongará durante 29 o 30 días, en función de la observación lunar, y concluirá con la festividad del ‘Eid al-Fitr’, que pone fin al mes de ayuno.
Durante este periodo, las personas adultas musulmanas que gozan de buena salud se abstienen de comer y beber desde el inicio del alba hasta la puesta de sol. No obstante, están exentas del ayuno aquellas personas cuyo estado de salud pueda verse afectado, como enfermos, mujeres embarazadas o en periodo de lactancia, personas en tratamiento médico, menores o quienes realizan trabajos físicamente exigentes.
El secretario de la Asociación Albaraka en Salobreña, Younes Saifi, ha señalado que “el Ramadán es un mes de crecimiento espiritual, de autocontrol y de empatía hacia quienes pasan dificultades”. Saifi ha destacado que este tiempo “refuerza los lazos familiares y comunitarios, especialmente en el momento de la ruptura del ayuno, cuando las familias y amigos se reúnen al caer la tarde”.
La primera comida tras la puesta de sol suele ser la principal del día, mientras que antes del alba se realiza el “suhúr”, una ingesta fundamental para afrontar la jornada de ayuno. Ha señalado Saifi que más que preparar el cuerpo, hay que centrarse en preparar la mente para ir concienciándose en los días previos ya que se estará en ayuno entre 12 y 15 horas.
El secretario de Albaraka también ha puesto énfasis en la oportunidad que supone esta celebración religiosa para acercar culturas y dar a conocer mejor las tradiciones de esta comunidad de vecinos que reside en la Villa. Tal es así que Younes Saifi ha destacado que son muchos los vecinos que en estos días empatizan y dan ánimos para seguir adelante con la tradición y se sienten totalmente integrados.
Durante este mes se intensifican también las acciones solidarias y las donaciones a personas vulnerables, uno de los pilares fundamentales del islam. La comunidad musulmana afronta así unas semanas de especial significado religioso que culminarán con una jornada festiva marcada por la oración, los encuentros familiares y la solidaridad con los que menos tienen.

















