Las gasolineras han visto reducidos notablemente sus ingresos en estos días de cuarentena

La venta de carburante en Repsol Salobreña, única situada dentro del casco urbano, ha bajado un 70 por ciento, cifra que se eleva día a día desde el inicio del confinamiento.

Estación de servicio Repsol Salobreña.

Uno de los sectores comerciales que permanece abierto al público durante esta crisis sanitaria es el de las estaciones de servicio, aunque sus ventas no se han visto incrementadas como en otros negocios, sino todo lo contrario. Aunque el suministro de carburantes es un servicio esencial para garantizar la necesaria movilidad en ciertas actividades, la mayoría de los vehículos se encuentran parados y apenas tienen desplazamientos.

Esa merma se nota en casi todas las gasolineras de España, que además han limitado el acceso a sus tiendas, y no es la excepción la Repsol de Salobreña, única situada dentro del casco urbano. En este caso, la venta de carburantes se ha reducido en un 70 por ciento, cifra que se eleva día a día desde el inicio del confinamiento.

Este es uno de los servicios de este establecimiento que puede seguir siendo utilizado por el público, ya que la normativa permite repostar libremente. Los vinculados al lavado y aspiración de vehículos se encuentran cerrados, mientras que sí está funcionando la lavandería, un servicio que también es esencial según la orden ministerial, aunque con un aforo limitado para permanecer en el interior. Otro de los extremos que está permitido en esta gasolinera es el de la venta de butano.

La tienda está también abierta y funciona casi al cien por cien, a excepción de la zona de consumo situada en el interior que no está habilitada, por lo que todos los productos que se venden son para llevar. Al igual que en otros comercios, en esta tienda se ha notado una especial demanda de algunos productos.

Arturo Ramos, gerente de la estación de servicio Repsol de Salobreña, explica que se han extremado las medidas de protección por parte de los trabajadores, ya que están en contacto directo con el público. Además de la utilización de guantes y mascarillas, se han instalado mamparas protectoras y se está montando una caja nocturna para atender directamente hacia la calle. Según marca la normativa, también se han cerrado los aseos, que solo se pueden abrir a transportistas o personal de seguridad.