La Policía Local de Salobreña recomienda ponerse la mascarilla o al menos llevarla siempre encima

La función básica del cuerpo de seguridad sigue siendo informar y corregir, mientras que ante las dudas recomienda utilizar el sentido común.

Un policía entrega una mascarilla a una usuario del apeadero de autobuses.

Desde hoy es obligatorio el uso de la mascarilla para todas las personas a partir de los seis años y recomendable en los niños de tres a cinco. Eso lo sabemos todos. Pero aunque parezca algo fácil de respetar no lo es tanto, al menos si nos atenemos a las dudas que surgen con respecto a los matices que añade el decreto. Y es que la obligatoriedad se refiere a los espacios públicos cerrados y a la vía pública cuando no sea posible mantener la distancia de dos metros entre personas. Y, claro, surgen las preguntas: ?Qué criterio impera si uno circula por una vía en la que considera que va a poder mantener esa distancia y los agentes de la policía o guardia civil opinan lo contrario.

El coordinador de la Policía Local de Salobreña reconoce que hay cierta controversia con este tema porque “la Orden Ministerial lo deja todo un poco abierto”, dice José Antonio Martín. Por eso su recomendación es llevar la mascarilla siempre puesta o, al menos, llevarla encima por si nos la tenemos que poner en cualquier momento.

Y, en cualquier caso, como casi todo en la vida, lo que hay que hacer es utilizar el sentido común, porque no se trata de llevar o no llevar, sino de poner todos los medios a nuestro alcance para evitar los contagios.

La labor fundamental de la Policía es, por un lado informar en todo momento sobre la normativa que hay que cumplir y, por otro, corregir comportamientos erróneos. También sancionar, pero sobre todo informar y corregir, recalca el mando policial, quien, por otro lado, recuerda que el cumplir con la obligación de llevar la mascarilla no exime del cumplimiento de otras normas. Y pone como ejemplo sentarse en un banco de la vía pública dos personas si no se puede guardar la distancia reglamentaria. O que si bien están permitidos los grupos de diez personas hay que respetar también las distancias entre unos y otros.