La miel de la Alpujarra, uno de los productos característicos de la vecina comarca, tiene gran aceptación en toda la provincia

Aunque según la comarca de la que provenga tiene su sabor peculiar, la Denominación de origen Miel de Granada engloba a toda la que se produce en nuestra provincia. Pero hay características especiales en unas y en otras que la hacen tan diversa.


En Granada hay unas 10.000 colmenas, alrededor de 350 apicultores y 70 envasadoras registradas. La mayoría son pequeños productores que poseen su propia industria y producen la miel de forma artesanal que distribuyen sobre todo en su entorno, según cuenta el secretario de la Denominación de Origen Miel de Granada José Orantes. “Casi todas nuestras envasadoras tienen un circuito muy corto, el municipio, sobre todo, y la provincia. Y en general la aceptación es muy buena. Un porcentaje menor, tres o cuatro envasadoras, distribuyen su producción más allá de nuestras fronteras.

En la miel que se produce en la provincia hay que distinguir la de mil flores o la monoflor, según las abejas liben de cualquier planta del entorno o específicamente de una. Dos mil flores y 5 monoflor forman parte de la denominación de origen D.O.).

Indica Orantes que la Alpujarra tiene mucho peso en la D.O. Lo típico son las de verano, más oscuras, de castaño, “con mucho carácter, mucha fuerza y un sabor amargo, son sus principales características”. Y nos recuerda que al amante de la miel le gustan más las oscuras, o de verano, que las claras, más suaves y propias de la primavera y de zonas bajas.

Lo habitual en primavera es que cada colmena produzca unos 15 kilos, mientras que en verano esa producción ronda los ocho o diez, aunque a cambio tiene más sabor y minerales.

El proceso es muy sencillo: cuando la colmena está llena se llevan los panales a la zona de extracción donde se corta el opérculo, lo que llaman la primera “castra”. Se decanta y pasa al madurador. Y llegado el momento,m se abre y se echa directamente a los botes, que llevarán su etiqueta con la marca y, en aquellas que tienen denominación de origen, su sello correspondiente.

Pero José Orantes advierte que para contar con su D.O. hay una empresa certificadora externa que realiza todos los controles para comprobar la trazabilidad del producto antes de darle el visto bueno. Será entonces cuando pueda poner en la etiqueta su sello y su contraetiqueta numerada.

Para adentrarnos mejor en el apasionante mundo de la apicultura podemos visitar el Museo de la Miel (no ahora, que está cerrado por la pandemia de Covid 19). Pertenece a la Asociación de Apicultores de Granada y se encuentra en Lanjarón. Es una gran finca de dos hectáreas donde a través de un paseo se puede conocer el mundo de la abeja a través de un itinerario didáctico diseñado por quienes desde generaciones se llevan dedicando a cuidar a estos insectos para que produzcan la mejor miel, de romero, de castaño, de almendro y de muchas variedades según el lugar en que se encuentren las colmenas.