La Hora Dorada del Castillo de Salobreña ha cerrado su tercera edición con un balance positivo y con una elevada demanda por parte del público. La iniciativa, organizada por el área municipal de Turismo y Patrimonio, bajo el paraguas de la marca gastronómica ‘Salobreña para Comérsela’, ha contado este año con 13 sesiones y una media de 70 asistentes en cada una de ellas.
La propuesta nació con el objetivo de poner en valor el patrimonio histórico y cultural del municipio a través de una experiencia que combina una visita guiada exclusiva al Castillo, la puesta de sol, la degustación de vinos de Granada y tapas elaboradas por establecimientos locales.
La tercera edición ha supuesto también un crecimiento de la implicación empresarial, ya que el programa ha contado con 31 patrocinadores, mientras que las bodegas y restaurantes han participado como colaboradores. Entre ellos figuran distintas bodegas granadinas y establecimientos de Salobreña, que han contribuido a configurar las diferentes sesiones.
Según el balance realizado por la concejala de Turismo y Patrimonio, Mari Carmen Rodríguez Callejón, la respuesta del público ha vuelto a ser especialmente destacada, ya que las entradas se agotaron en numerosas ocasiones apenas unos días o semanas después de abrirse las reservas, lo que ha llevado al Ayuntamiento a estudiar posibles cambios para la próxima edición.
Entre las propuestas que se analizarán a partir de octubre figura ampliar el número de sesiones, aprovechando además las posibilidades que ofrecen meses como junio y septiembre, cuando las condiciones meteorológicas permiten prolongar este tipo de actividades. También se plantea estudiar un sistema de apertura progresiva de las reservas para facilitar el acceso a un mayor número de personas. La organización descarta, en cambio, incrementar de forma significativa el número de asistentes por sesión, ya que el formato busca mantener un aforo limitado que permita garantizar la calidad de la experiencia y la atención a los participantes.
La iniciativa mantiene además uno de sus elementos diferenciadores, el factor sorpresa, ya que los asistentes no conocen previamente qué bodega aportará los vinos ni qué restaurante se encargará de las tapas. Este planteamiento pretende favorecer que el público descubra diferentes establecimientos y productos, evitando que las reservas se concentren en unos colaboradores concretos.
Como novedad de esta tercera edición, los participantes han recibido una copa serigrafiada con el lema y la imagen del programa, un recuerdo que ha tenido una buena acogida entre el público.























