El proyecto del complejo enoturístico en Salobreña da un nuevo paso

La iniciativa de Bodegas Calvente está cada vez más cerca de hacerse realidad, mientras que un inversor pretende adquirir la Casa Grande para convertirla en alojamiento turístico.

Horacio Calvente con la alcaldesa y los concejales de Turismo y Urbanismo. // Archivo

En su entrevista del pasado viernes en Radio Salobreña, la alcaldesa María Eugenia Rufino no solo abordó la situación del primer hotel que se proyecta en el TH1, cuya licencia de obra podría otorgarse en un mes. También se refirió a otras importantes iniciativas similares que tiene el municipio, y que le supondrían ganar una importante cantidad de plazas de alojamiento.

Uno de esos proyectos es el del complejo enoturístico que promueve la Bodega Calvente en unos terrenos situados junto a la N-340. Rufino explicó que hace escasas fechas se recibió la autorización de la Demarcación de Carreteras, ya que afecta a la carretera y al acceso a La Caleta a través de una rotonda. El asunto supuso una ardua negociación, ya que Carreteras pretendía que el Ayuntamiento se hiciese cargo de la gestión de ese tramo de la vía, aunque la administración local se ha negado tajantemente, ya que le supondría una carga “insoportable”.

Finalmente se llegó a un acuerdo, por lo que en los próximos días tendrá lugar una reunión con el promotor para seguir avanzando en la iniciativa, que tiene ahora el balón en su tejado. Rufino destaca la importancia de este proyecto, ya que el diseño del complejo correrá por cuenta del prestigioso arquitecto catalán Enric Ruiz-Geli -responsable entre otros del restaurante El Bulli-, por lo que será “absolutamente emblemático” para la Villa, tanto por el contenido como por el continente.

Esta iniciativa de carácter turístico, que incluye también un proyecto hotelero, podría ver la luz para el año 2020, al igual que los apartamentos turísticos que ya tienen licencia de construcción en la avenida del Mediterráneo, por lo que sumados al hotel del TH1 proporcionarán a Salobreña un número importante de plazas de alojamiento.

La alcaldesa señala que hay otros proyectos a la vista, como la rehabilitación de la Casa Grande, y destaca el interés de un inversor “que ya está en tratos para adquirirla” y convertirla en un alojamiento turístico, “respetando íntegramente la fisonomía de la vivienda”. No obstante, asevera que habrá que trabajar de forma diligente con la Delegación de Cultura para contar con un Plan Especial para el Casco Antiguo, ya que actualmente existe “un freno cada vez que queremos hacer algo en el núcleo histórico”.

Siguiendo en el Casco Antiguo, pero ya fuera del ámbito hotelero, la regidora espera que en breve se pueda rehabilitar el paseo de las Flores, donde se pretende volver a celebrar los festivales Lucero del Alba y Tendencias, y también recuperar el paseo del Gambullón. En cuanto tenga luz verde la financiación de la Diputación se acometerán estos proyectos que ya están aprobados, junto con la adecuación del parque de la Libertad. En estos días se celebran reuniones con la institución provincial sobre la llegada del dinero para estas actuaciones, con la idea de que se puedan iniciar a comienzos de 2019.