El Club Aeromodelismo Costa Tropical cierra su temporada Salobreña con el Manteca-fly

Este curioso y divertido evento, celebrado este domingo en la playa de la Villa, consiste en volar aviones por radio control mientras se come un mantecado.

Un participante volando su avión.

La playa de Salobreña fue la elegida este año por el Club de Aeromodelismo RC Costa Tropical para celebrar su ya tradicional Manteca-Fly, un divertido evento que combina la pericia para volar aeromodelos con una tradición muy navideña. La prueba, que contó con el apoyo del Área de Deportes del Ayuntamiento de Salobreña, consiste en que los pilotos deben mantener sus aviones en vuelo al mismo tiempo que se comen un mantecado, y aterrizarlos en el menor tiempo posible.

La climatología de la Costa sin dudas acompañó para que en pleno mes de diciembre se pudiera celebrar este evento en la playa de Salobreña, a la altura del chiringuito Flores, donde al finalizar la jornada los miembros del club celebraron una comida de fin de año, que sirvió también para hacer balance del año desde el punto de vista contable. A pesar de la leve brisa, los modelos a escala han podido volar sin inconvenientes para redondear una espléndida mañana desde lo deportivo y lo humano.

Esta es la octava edición del Manteca-Fly, que por primera vez se desarrolla en Salobreña. En él se utilizan modelos elaborados en corcho, teniendo en cuenta que los aviones habituales en esta disciplina son más grandes y pesados, y no se pueden volar en entornos urbanos. Además, su modo de despegue y aterrizaje requiere de una pista plana, incompatible con la arena. En definitiva, para este tipo de pruebas se utilizan aviones muy livianos y que no sufren daños, de los que habitualmente se emplean para aprender este deporte.

Según explica el presidente del Club Aeromodelismo Costa Tropical, Arsenio Solana,  “es un evento muy divertido, lo venimos haciendo hace años y eso es lo que hay que hacer, divertirse practicando el deporte”. Y no solo los pilotos se divierten con esta curiosa modalidad de vuelo, sino también los espectadores que tienen la ocasión de presenciar la prueba. Una vez que el avión está en vuelo, el concursante debe introducir una moneda en una hucha, señal para que eche a andar el cronómetro. A partir de entonces, con una mano debe mantener el control de la nave a través del control remoto –proceso que habitualmente requiere de las dos manos-, y con la otra pelar un mantecado y comérselo, procurando al mismo tiempo que no se deshaga, algo usual en estos productos navideños.

El participante debe incluso beber para ayudarse a tragar el mantecado, aunque es también habitual que la bebida se vuelque sobre su propia vestimenta, ya que la vista debe estar centrada en la aeronave, lo que genera aún más risas entre los asistentes. Una vez tragado el mantecado, debe decir una larga palabra para comprobar que así lo hacho, y tras ello puede aterrizar. Quien hace todo eso en el menor tiempo es el ganador, y en este caso le tocó a Rafael Frati, que consiguió completar el proceso en menos de un minuto. Segundo terminó Abel Martín y tercero Carlos Estévez.

El concejal de Deportes del Ayuntamiento de Salobreña, Manuel Guirado, agradeció al club organizador por elegir la playa del municipio para celebrar este evento, “que en un domingo de diciembre complementa el atractivo que tienen nuestras playas, lo que supone un aliciente más para conocer nuestro pueblo”. Por ello, abogó por continuar con la colaboración entre organismos públicos y entidades privadas “para hacer más rica la oferta deportiva en nuestro municipio”.