El barrio de Juan XXIII vuelve a reunir a su ‘gran familia’ este sábado en las fiestas de Santa Lucía y El Cautivo

· La jornada arrancará con un chupinazo, dando paso a actuaciones musicales en directo, baile y comida popular, además de un castillo de fuegos artificiales y el homenaje a las personas mayores

El barrio de Juan XXIII, en pleno Casco Antiguo de Salobreña, se prepara para vivir este sábado 13 de diciembre una jornada que va mucho más allá de una fiesta tradicional. Sus celebraciones en honor a Santa Lucía y El Cautivo se han convertido en un punto de encuentro para vecinos que aún residen allí y para muchos otros que un día se marcharon, pero que siguen sintiendo el barrio como su hogar. En esta ocasión están especialmente pendientes a la previsión meteorológica, que de momento apunta a que pudieran darse algunas lluvias débiles por la tarde, aunque la probabilidad es baja.

Carolina Valenzuela Feixas, una de las vecinas implicadas en la organización, ha explicado un año más que se trata de unas fiestas que cada año reúnen a un grupo de personas que “más que vecinos, son como una familia”. Y es precisamente ese espíritu, el de mantener vivo el vínculo entre quienes comparten recuerdos y raíces, el que da sentido a esta celebración.

La jornada arrancará con un chupinazo, dando paso a un día completo de convivencia en una de las calles peatonales del barrio. Habrá actuaciones musicales en directo, baile y comida popular con productos tradicionales como morcillas, chorizos y una gran paella preparada para todos los asistentes. El programa incluye también un castillo de fuegos artificiales y el ya habitual homenaje a las personas mayores del barrio, uno de los momentos más emotivos cada año.

Aunque estas fiestas ocupan una sola jornada en el calendario, la vida comunitaria en Juan XXIII no se limita a una fecha. Sus vecinos se reúnen en distintos momentos del año para celebrar la amistad y mantener unida la esencia del barrio. Para ellos, cualquier excusa es buena para volver a encontrarse, compartir mesa y seguir fortaleciendo un sentimiento de pertenencia que continúa pasando de generación en generación.