Cuatro encapuchados roban a punta de pistola en una cafetería de Salobreña

Encañonaron a los tres trabajadores que quedaban en el establecimiento el sábado ya de madrugada y les propinaron diversos golpes antes de llevarse la recaudación del día, unos 1.500 euros y otras cantidades todavía por determinar, además de los móviles de los empleados.

Un buen susto se llevaron los tres trabajadores de la cervecería bar Antaño de Salobreña este fin de semana. Eran en torno a las tres de la madrugada del sábado al domingo; justo acababan de irse los dos últimos clientes y se disponían a limpiar y recoger la terraza antes de acabar la tarea de la jornada. En ese mismo instante entraron cuatro hombres encapuchados, alguno de ellos portando armas de fuego y gritándoles que se tiraran al suelo. Francisco Javier Barros es uno de los responsables del establecimiento.

Los trabajadores no pudieron reconocer a ninguno de los atracadores, que llevaban capuchas y bragas que apenas les dejaban libres los ojos, aunque por su acento se trataba de ciudadanos magrebíes, según Barros, quien insiste en que la actitud de los ladrones fue muy violenta hasta el punto de que llegaron a temer por sus vidas, sobre todo cuando insistían, ya después de hacerse con el dinero, en que apagáramos la luz, como han escuchado.

Los ladrones se llevaron la recaudación del día, unos 1.500 euros, además del bote y dinero de los helados, cantidades que no han podido cuantificar los propietarios, y huyeron del lugar en coche. “Al menos eso es lo que nos dijeron los guardias civiles cuando acudieron a tomar huellas para realizar el atestado, porque había restos de rachas de ruedas y varias colillas”, sigue narrando Barros, quien tras señalar que tardaron en poder contactar con la Guardia Civil porque los cacos se llevaron sus teléfonos móviles, se ha mostrado sorprendido de que los vecinos no hayan escuchado nada según ha trascendido de sus declaraciones a los agentes de la Guardia Civil tras el robo. “Es que los ladrones nos gritaron al suelo a todo lo que daba su voz, por eso es extraño que los vecinos no oyeran nada,”, ha subrayado Barros, quien ha añadido que en la mañana de hoy lunes un vecino sí ha manifestado que hace unas semanas vio por la noche a dos personas apostadas una en cada esquina en actitud como vigilante.

Como consecuencia del robo, el bar tuvo que permanecer cerrado la jornada del domingo, debido a la duración del atestado y toma de huellas y posibles pistas por parte de la Guardia Civil, tarea que se extendió más allá de las diez de la mañana del domingo.

La Guardia Civil sigue adelante con  la investigación.