Salobreña se vuelca en el homenaje a José Pareja Serrano

Actuación de la banda con la imagen de Pepe Pareja al fondo. // Foto: Alicia Soblechero
Familiares, amigos y alumnos del director de la Escuela Municipal de Música recientemente fallecido llenaron hasta los topes el Auditorio de la Villa en un acto muy emotivo.
 
 
Salobreña se volcó con Pepe Pareja en el homenaje que familiares, amigos y alumnos le dedicaron este sábado llenando hasta los topes el Auditorio de la Villa. El acto resultó muy emotivo tanto por la música como por las palabras de cariño y admiración que pronunciaron quienes lo conocían bien a José Pareja Serrano, director de la Escuela Municipal de Música y de su banda hasta su reciente fallecimiento.
 
Tras la música que abrió el acto, Gonzalo Fernández Pulido habló como alcalde y como alumno para definir al maestro Pepe como una persona entregada, trabajadora y muy responsable, “dedicado en cuerpo y alma a sus niños, como cariñosamente llamaba a sus alumnos”.
 
“Pepe Pareja fue como un padre para todos, un maestro y un amigo”, señaló emocionado el alcalde, quien destacó su entrega a la escuela “en la que pasó casi toda su vida en estos últimos años”. Y seguirá presente entre todos porque la Escuela Municipal de Música llevará su nombre, anunció Gonzalo Fernández Pulido.
 
“Que su pasión por la música perviva siempre en todos nosotros”, pidió el primer edil, quien concluyó asegurando que “ese lenguaje universal que es la música hace que seamos inmortales, al igual que nuestro maestro Pepe”.
 
Gerardo Pérez, periodista y salobreñero, hizo un recorrido por su relación con Pepe Pareja, que ante todo es familiar, ya que las madres de ambos eran primas hermanas. Y recordó los inicios de la escuela a mediados de los años ochenta gracias a la propuesta de Enrique Pareja, padre de Pepe, de sacar adelante una escuela de música bajo la dirección de su hijo. Gerardo Pérez definió a José Pareja como una persona muy generosa además de un gran profesional.
 
Inma Gómez puso el movimiento con una coreografía del Carmina Burana de Karl Orff. Y dos alumnas hablaron del día a día con Pepe, de su relación profesional y personal con él con una persona seria y recta pero a la vez cariñosa. E hicieron extensivo el reconocimiento a Loli, la compañera de tantos años de Pepe, por “hacernos ver las cosas que hacíamos mal, pero al mismo tiempo intercediendo por nosotros ante el maestro cuando éste era demasiado riguroso”, relataron alternativamente en el que fue el discurso más emotivo de la noche.