Pese a no encontrarse las víctimas de la Guerra Civil buscadas en el cementerio de Salobreña, hay optimismo en hallarlos en una próxima campaña

· El equipo arqueológico está convencido de la presencia de los restos, así como de la zona donde deberían encontrarse, en el parterre anterior izquierdo

Las tareas de excavación, localización y exhumación de víctimas de la Guerra Civil realizadas recientemente en el cementerio de Salobreña no concluyeron con los resultados esperados, aunque se ha quedado la puerta abierta a nuevas campañas. Y es que los profesionales intervinientes están convencidos de la presencia de los restos, y creen saber dónde hay que seguir buscando para poder hallarlos.

Si no se ha hecho, afirman, ha sido por la escasa duración de los trabajos, apenas dos semanas, en función de la subvención de la FEMP con la que se contaba. De no ser por esa limitación, los miembros del equipo arqueológico hubieran continuado de buen grado con la excavación.

Así lo ha expresado Ronie Martínez, codirectora de estos trabajos junto a César Fuentetaja, en diálogo con Radio Salobreña. Según asevera, “existe una memoria oral persistente sobre estas víctimas, por lo que hay una certeza muy elevada” de su presencia en el camposanto salobreñero. El que no se haya encontrado, “no significa la ausencia o inexistencia de la fosa. Hay que seguir buscando en otros lugares con potencial que conocemos y están propuestos para otras intervenciones”, añade. Ello depende ya de la financiación que pueda llegar de las administraciones, ya que no falta “la voluntad y el empuje de familias e interesados, que aquí en Salobreña tienen un gran sostén”, destaca la arqueóloga.

Según los indicios que se disponen, los cuerpos que se buscan estarían enterrados en el parterre anterior izquierdo, una superficie más o menos diáfana situada a la izquierda del pasillo central, que es donde se centró esta primera campaña. Ese sector ha sufrido diversas reformas desde los años sesenta hasta la actualidad, pero en base a criterios arqueológicos, de memoria, históricos y topográficos es donde se plantean las excavaciones a futuro.

Todos los sectores implicados fueron los encargados de decidir de forma conjunta la zona de intervención en la primera campaña, teniendo en cuenta estudios de investigadores locales, testimonios de familiares, el trabajo de grupos memorialistas y estudios arqueológicos de la evolución estructural del cementerio, tomando como referencia antiguas fotografías aéreas y comparándolas con la realidad actual. “Donde se cruzan todas estas líneas de evidencia, es donde se decide intervenir”, asegura Martínez.

La codirectora de la campaña califica de “negativo” el resultado de los trabajos que concluyeron la pasada semana, ya que no se logró el objetivo de localizar los enterramientos clandestinos vinculados a la Guerra Civil. No obstante, como ya informáramos, sí hubo otros hallazgos, destacando el de una veintena de niños con edades que van desde fetos hasta los ocho o nueve años, así como un joven de entre 17 y 19 años. Esa noticia tuvo repercusión nacional a raíz de su publicación en Radio Salobreña, aunque “desde la perspectiva técnica no es poco frecuente, pues fueron enterramientos ritualizados”, explica Ronie Martínez. Lo curioso es tal vez la zona donde se hallaron, en el pasillo central del recinto, que ya estaba definido en los años 40.

Destaca que “eran épocas de alta mortalidad y los cementerios, de espacios reducidos, se colmataban rápidamente”, y añade que entonces apenas había nichos y las inhumaciones se hacían directamente en el suelo.

En este caso, todos los individuos se encontraban en una fosa común, es decir, no había un agujero por cada uno. “Algunos tenían ataúd y otros estaban enterrados directamente en el suelo, aunque esa práctica era normal en el siglo pasado, porque había pocos medios económicos”, señala la arqueóloga.

A la hora de establecer las causas de su muerte, remarca la dificultad por no saber exactamente la fecha, si bien están datados a lo largo de la década de los cuarenta. Reseña la cercanía del río Guadalfeo, “lo cual permitía que proliferen las epidemias, por ejemplo a través de mosquitos”, pero no hay seguridad al respecto. De hecho, considera perfectamente plausible la hipótesis del historiador salobreñero José Pérez de que esas muertes se debieron a la carestía de alimentación y de servicios médicos de la época.

“Siempre hay un margen de error medio-elevado, porque faltan datos concretos sobre la época exacta de los enterramientos, que no están registrados. Sí se cuenta con los padrones históricos del municipio”, cuya investigación realizó el propio Pérez.

En cuanto al destino de estos restos, Martínez indica que “se analizaron en laboratorio y en campo durante la intervención, y fueron nuevamente inhumados en un espacio decidido por el Ayuntamiento”. Y aclara que “si se han exhumado, es porque debíamos seguir excavando hacia abajo para encontrar lo que buscábamos. Si no, no se hubieran sacado”. Pero igualmente remarca que si se hubieran vuelto a colocar en la misma zona, corrían el riesgo de desaparecer en el futuro.