Las políticas de sostenibilidad y los sistemas de gestión de residuos no dependen únicamente de soluciones técnicas o infraestructuras avanzadas. Si bien estas son necesarias, su eficacia está condicionada en gran medida por la implicación diaria de la ciudadanía, ya que sin su participación activa el funcionamiento del sistema queda incompleto.
En Salobreña hay diversos ejemplos de cómo ello se lleva a cabo, con vecinos que se implican directamente en iniciativas de economía circular que permiten el desarrollo de este modelo. El concepto de corresponsabilidad ciudadana se plantea como un enfoque compartido en el que cada agente tiene un papel definido: las administraciones planifican, los equipos técnicos desarrollan los modelos y la población aporta su experiencia cotidiana, sus hábitos y su conocimiento del entorno.
En este marco, acciones simples como la correcta separación de residuos o la participación en iniciativas informativas adquieren un impacto colectivo relevante. Así ha quedado de manifiesto en la sección La Costa en Verde de Radio Salobreña, donde Eva Puche, asesora de Residuos de la campaña Salobreña Sostenible, ha explicado que para que este modelo funcione “resulta clave que la población comprenda el sentido de los cambios y participe de forma informada”. A través de esta campaña se busca precisamente facilitar esa comprensión, acercando la información, resolviendo dudas y acompañando a la ciudadanía en el proceso de adaptación. Además, subraya la importancia de escuchar las dificultades reales para ajustar y mejorar los sistemas.
En este contexto, Salobreña se presenta como un ejemplo de municipio que avanza hacia un modelo de gestión más sostenible basado en el diálogo y la implicación social. La experiencia local refleja que la sostenibilidad no depende solo de decisiones técnicas, sino de un trabajo conjunto entre administración, empresas y ciudadanía, apoyado en la educación ambiental y la mejora continua.
Como ejemplos de colaboración ciudadana en este proceso, La Costa en Verde contó en su última edición con dos vecinos de la Villa que desarrollan un proyecto de compostaje en el que la acción de ambos se complementa a la perfección. Se trata de Pascal, que cuenta con un huerto que nutre de compost, y Lola, que también tiene un pequeño huerto al que alimenta de este material elaborado por Pascal, aportando ella misma sus propios residuos orgánicos.
Pascal lleva ya varios años practicando el compostaje, logrando un buen resultado después de muchos intentos de prueba y error. De hecho, llegó a realizarlo en Madrid en un balcón.
Por su parte, Lola había intentado el compostaje en su huerto, sin resultados, por lo que en este caso ha decidido confiar en la experiencia de su vecino. Ambos destacan la ventaja de desarrollar esta actividad, pues además reducir la cantidad de basura que deben llevar al contenedor, permite fabricar en casa esta materia con la que fertilizan sus plantas de forma natural, ahorrando también en ese apartado. Restos de frutas, verduras y todo tipo de desechos orgánicos sirven para elaborar el compost mediante una compostera.

















