Tras el inicio de las obras hace aproximadamente un mes y medio, el paseo marítimo de Salobreña va adquiriendo una nueva fisonomía como parte del proyecto de rehabilitación entre la urbanización Salomar 2000 y la calle Oleaje. Ese tramo de 338 metros lineales verá mejoradas sus infraestructuras e igualada su imagen respecto al tramo ya remodelado desde ese punto hasta la desembocadura del río.
Según destaca el alcalde Javier Ortega, en la zona más oriental de la obra, “ya se va viendo cómo va tomando forma, y sobre todo la amplitud que va generando el no tener el muro de separación”, que permitirá integrar la playa con el paseo marítimo. Si bien aún le queda bastante por delante a la actuación, actualmente se trabaja en las infraestructuras soterradas como el suministro de agua y eléctrico.
El primer edil destaca que se encuentra “bastante avanzada la zona de adoquinado que se ubica en el margen derecho conforme se va hacia el Peñón”, aunque esa no será la vía rodada, que se situará más cerca de los chiringuitos como vía de servicio. En definitiva, “ya se va se va viendo la amplitud y la morfología que va a tener este espacio marítimo, totalmente renovado y mucho más amable desde el punto de vista del peatón a la hora de transitarlo”, según ha indicado. Añade que todo ello es “más acorde con las directrices de Costas y con las tendencias de peatonalización e integración dentro de la Agenda 2030”.
Las obras, que abarcan una superficie total de actuación de 18.500 metros cuadrados, forman parte del Plan de Sostenibilidad Turística en Destino, financiado con fondos Next Generation de la UE. Su presupuesto asciende a casi un millón de euros.
El proyecto persigue fundamentalmente la renaturalización y humanización del paseo, con una intervención de escaso impacto medioambiental y económico. Se contempla el ajardinamiento de todo el espacio público y la creación de un nuevo parque y escenario urbano, buscando aportarle un mayor dinamismo a la zona y potenciar la actividad turística.








