El proyecto del nuevo parque litoral de los ecosistemas marinos del Peñón de Salobreña ha sido adjudicado por 203.611,57 euros, en un pliego de prescripciones técnicas que establecía las condiciones para la contratación de las obras, la redacción de los proyectos básico y de ejecución, la coordinación de seguridad y salud y la asistencia a la dirección de obra, así como también un servicio de actividad arqueológica. El adjudicatario es Nacimiento, Infraestructuras y Medioambiente Sociedad Limitada, mientras que el plazo estimado de la obra es de tres meses.
La actuación ha sido encargada por el Ayuntamiento de Salobreña, con financiación de fondos Next Generation EU, en el marco de las ayudas del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, y del Plan de Sostenibilidad Turística en Destino de la Junta de Andalucía.
Según recoge la documentación del proyecto, “ateniéndonos al tipo de obra y a las características técnicas de la actuación que se prevé (de escasa afección al subsuelo), y teniendo en cuenta la topografía del Peñón, así como el carácter de reserva arqueológica protegida del yacimiento, se plantea una actuación en la que se conjugan diversas modalidades de intervención arqueológica”. Y detalla que estas “se desarrollarán e incidirán en aquellas zonas que se vean afectadas por las labores de recuperación, habilitación peatonal previstas, colocación de señalética, limpieza de estructuras, eliminación de especies invasoras”.
El Peñón de Salobreña constituye, además de un símbolo iconográfico de nuestra localidad, un enclave de singular valor histórico, ecológico y paisajístico, cuya potencialidad ecocultural “supera en mucho los beneficios del actual modelo de uso público que soporta”.
En el siglo II antes de Cristo, Salobreña, su actual núcleo urbano, el tajo y su entorno estaban rodeados por el mar. El Peñón era entonces un islote habitado y albergó un templo entre los siglos II y I antes de Cristo. Con el paso de los siglos y los aportes de sedimentos del delta del Guadalfeo, el islote se convirtió en una península y acabó formando parte del espacio continental.
Solo el Peñón ha quedado como parte de aquella etapa geomorfológica que “poco a poco pasó de ser un islote emergido junto a la isla principal a convertirse en una pequeña península unida por un istmo de sedimentos hoy ocupados por estructuras turísticas”. Entre sus diversos usos a lo largo de los siglos, se utilizó como enclave geoestratégico de control avanzado de la navegación marítimo-costera y prevención para la defensa de su castillo.
Este proyecto de parque litoral ha planteado “un cambio en la modificación del modelo de uso público libre” de este espacio, “su acceso controlado, la creación de una microreserva florística, la eliminación de especies invasoras, la habilitación de un sendero de uso público y la colocación de señalética interpretativa”. A pesar de que la actuación no contempla obra alguna que exija la intervención en el sustrato rocoso, tan sólo estructuras en superficie de carácter móvil y desmontable, el interés arqueológico del emplazamiento aconseja la realización de una intervención en esta materia.
El alcance por tanto de la actuación parte del proyecto y la ejecución de intervención arqueológica “preventiva”, que dará paso luego a una instalación de un cerramiento que posibilite el acceso controlado desde la playa, con “delimitación y señalización de accesos y senderos de uso público”.
También se procederá a una limpieza del área y al desmantelamiento de las superficies de hormigón, con “montaje de paneles informativos que destaquen los valores históricos y florísticos” y “vallado de pequeños sectores como micro-reservas para favorecer la regeneración y cuidado de las especies protegidas y amenazadas”.
El proyecto contempla en paralelo el fortalecimiento de las poblaciones de Senecio leucanthemifolius, Lycium intricatum y Olea europaea var. sylvestris, la reintroducción de taxones florísticos desaparecidos que deben “formar parte del nicho ecológico ocupado por las comunidades presentes, tales como la especie endémica y en peligro de extinción Rosmarinus tomentosus”, así como la “eliminación de especies invasoras (Aptenia cordifolia y Myoporum laetum)”.








