En el marco del proyecto del Banco Popular de la Sabiduría, unos 2.000 escolares han plantado esta mañana el Árbol de la Vida, una actividad para concienciar sobre el cuidado del medio ambiente.
El alcalde de Salobreña escribe en uno de los globos que hacen de hojas en el Árbol de la Vida.
El proyecto del Banco de la Sabiduría Popular que se puso en marcha en Salobreña el pasado 4 de mayo ha tenido hoy su jornada grande con la plantación del Árbol de la Vida, una actividad de concienciación medioambiental en la han participado cerca de 2.000 alumnos de todos los centros educativos de Salobreña. Además, la plaza del Ayuntamiento se ha convertido temporalmente en el Parque de la Sabiduría, ya que se han colocado en las palmeras carteles con reflexiones realizadas por mayores del municipio, con el objetivo de que sus conocimientos y vivencias se conserven para la posteridad.
La iniciativa que trata de poner en valor la experiencia y la sabiduría atesorada a lo largo de los años por personas mayores es de carácter intergeneracional, ya que intervienen también los más jóvenes a través de los centros educativos. En unos talleres celebrados a principios de este mes con los centros de mayores y de Secundaria, éstos últimos colaboraron en la recolección de los conocimientos de estas personas, que serán reunidos posteriormente en una página web y que permanecerán durante varios meses en el Parque de la Sabiduría, inaugurado hoy. Junto a ello, el Árbol de la Vida ha recogido las impresiones de los más pequeños sobre la mejor forma de cuidar el medio ambiente.
El promotor de la iniciativa es Ángel Arenas, realizada en colaboración con el Imserso, la Asociación Española de Innovación Social, el Centro UNESCO de Andalucía y la Concejalía de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Salobreña. La actividad desarrollada en nuestro municipio supone el lanzamiento en Andalucía de esta plataforma de carácter nacional, con miras a convertirse también en internacional.
Según Arenas, este proyecto “trata de revertir una inercia de abandono y de dejar al margen a personas mayores por el mero hecho de que no tengan conocimientos sobre ciertas cosas, o que no sepan leer y escribir”. Estas personas “dejan su reflexión sobre la vida para que quede registrada y esté accesible para todos”.
Toda la información recogida es posteriormente volcada en una web, donde se hace accesible a toda la ciudadanía, “de forma que unas vidas llenas de experiencias acaban siendo lecciones para miles de personas”, según el promotor.











