Los comerciantes esperan que el Ayuntamiento cumpla los plazos para llevarla a cabo y vuelvan a ejercer su actividad cuanto antes, ya que durante este mes estarán en el paro.

El próximo domingo es el último día de funcionamiento del mercado municipal de Salobreña, antes de su cierre por refacciones que durará aproximadamente un mes. Los comerciantes afrontan esta etapa con incertidumbre por saber si las obras se desarrollarán en el tiempo estipulado, pues será un periodo en el que estén en el paro.
La previsión es que el mercado esté cerrado durante todo abril, si bien las obras se prolongarían quince días más, aunque ya en la zona del sótano, lo que no impediría que los puestos puedan abrir al público. La actuación que se acometerá consiste en adecuar la instalación a la normativa en materia de salud pública, que ha cambiado desde su construcción hace dos décadas.
Entre otras cuestiones, se busca dar solución a problemas como la alta temperatura que se padece en los meses estivales o el suelo resbaladizo. Pero también se aprovechará la actuación para habilitar en el subsuelo del un parking municipal con capacidad para unos 32 vehículos.
El proyecto incluye también la creación de un nuevo cuarto de aseo, de forma que los usuarios del mercado y los concesionarios tengan instalaciones diferenciadas. También se elevarán las cúpulas para crear un sistema de ventilación que solucione el problema de las altas temperaturas.
Como nunca llueve a gusto de todos, hay varios puntos de la reforma con los que no están de acuerdo los comerciantes, especialmente algunas imposiciones de las autoridades sanitarias, mientras que otras cuestiones les aportarán una mayor comodidad, como el hecho de que se reduzcan las temperaturas, que las cámaras estén en la misma planta que los puestos o la inclusión del aparcamiento.
Conchi Ramos, vocal de la entidad que reúne a los concesionarios del mercado municipal de Salobreña, ha señalado a esta emisora que los comerciantes pedían que se climatizara el recinto, aunque ello era inviable por su alto coste. No obstante, la actuación prevista reduciría entre 5 y 6 grados la temperatura. Especialmente duro fue el verano pasado, cuando se alcanzaron los 38 o 40 grados en el interior.
Otro de los puntos con los que no están de acuerdo los comerciantes es en la eliminación del pasillo interior, que permitía introducir la mercadería sin interferir con la actividad habitual. Con esta reforma, ello se tendrá que hacer a través de la misma planta, “lo que será un trastorno para los clientes, que se tendrán que apartar para que pase la mercancía, como la carne o el pescado”, afirma Conchi Ramos, quien cree que “no es estético”. No obstante, comprende que es un requisito de las autoridades sanitarias y que se debe cumplimentar.
Otra queja de los concesionarios pasa por las fechas en que se ejecuta la obra. Para ellos lo ideal hubiera sido entre enero y febrero, cuando hay escaso movimiento y los comerciantes pierden dinero, lo cual era la intención inicial del Ayuntamiento, pero no se llegó por motivos administrativos. Por ello se optó por estas fechas entre Semana Santa y el verano, aunque según Ramos es una época en que hay buen movimiento de clientes por la llegada de las buenas temperaturas.
Por su parte, desde el Ayuntamiento, el concejal de Obras y Urbanismo, Javier Ortega, ha puntualizado que las obras se desarrollarán sobre un edificio ya construido, lo que ha dejado escaso margen de maniobra, sumado a los condicionantes que establece la normativa. También ha destacado que las fechas de las obras han sido consensuadas con los propios comerciantes.
El edil destaca que desde el Ayuntamiento se han tomado todas las medidas para que se garantice la terminación de las obras en tiempo y forma. De esta manera, destaca Ortega, se han buscado todas las garantías posibles para que tiempo de trabajo sea el menor, teniendo en cuenta que están en juego los puestos de trabajo de las muchas familias que dependen del mercado municipal.

















