Otro de los atractivos de este municipio a sólo cuatro kilómetros de la capital son las variadas tapas de la decena de bares que pueblan su casco urbano.


A tan sólo cuatro kilómetros de la capital se puede disfrutar de una de las mejores panorámicas de la Alhambra, Granada a sus pies y la majestuosidad de Sierra Nevada coronando la estampa, sin desdeñar, a poco que movamos nuestros ojos a de lado a lado, toda el área metropolitana y la vega. Es uno de los grandes atractivos del municipio de Peligros, cuya villa se remonta a tiempos del Imperio Romano, como nos recuerda el director de la Emisora municipal ‘Espiral Radio’, Fernando Argüelles

“Aparte de diferentes enclaves deliciosos, tanto naturales como otros desarrollados por el Ayuntamiento, hay varios cerros, no muy elevados, que invitan a caminar y pararse de vez en cuando a disfrutar de unas vistas excelentes, que alternan con los olivos que rodean al municipio”, nos cuenta. Y añade que, ya que estamos, podemos acercarnos al ‘Camino del Encinar’, que, como su nombre indica, es un paraje que conserva encionas de hasta tres siglos de antigüedad.

Además de su casco urbano que conserva la tradición de pueblo, con casas bajas o de no demasiada altura, Peligros cuenta con dos polígonos industriales de los más importantes de la provincia, “”bueno, uno y medio, porque si bien el de Asegra está íntegramente en el término municipal, sin embargo el de Juncaril lo compartimos con Albolote al cincuenta por ciento”, recalca Argüelles, buen conocedor de la zona como vecino que es y contador d las cosas que pasan en el municipio desde la emisora que dirige.

Pero sin duda una de las cosas que más van a atraer a quien quiera acercarse a esta población tan cercana a Granada es el tapeo. La decena de bares que se distribuyen por su caso urbano se caracterizan por la gran variedad de tapas que ofrecen, tanto caseras como de diseño, pero sobre todo abundantes. “Como vulgarmente se dice, te tomas tres cervezas y ya has comido”, resume.

Pues, sin duda, magníficas vistas y extraordinarias tapas pueden ser dos grandes motivos para visitar Peligros. Aunque si uno quiere adentrarse en sus tradiciones, puede elegir las fiestas del patrón, San Ildefonso, que se celebran en enero, o la ‘Fiesta de las mozuelas’, en mayo, donde se recrea la respuesta local a una invasión en tiempos de los franceses protagonizada por las mujeres, que les plantaron cara en primer término mientras los hombres volvían de sus trabajos. Las cruces o las fiestas populares, a mediados de julio, completan la oferta festiva, que se une a una importante actividad cultural que se desarrolla durante todo el año, mayoritariamente programada desde el Ayuntamiento peligreño.