Moisés Franco

Moisés Franco nace en Almuñécar hace no mucho tiempo. Su vocación técnico-musical se despierta a los tres años de edad con un tocadiscos de los del altavoz en la tapa, unos discos del grupo infantil Parchís y las primeras peleas con su familia al imponer a tan temprana edad lo que debía escucharse en casa… El tiempo pasa y su deseo va viéndose cada vez más claro: trabajar en la radio. Con 11 años, las “prácticas” las va haciendo con el radio cassette familiar Philips (pobre, lo que ha sufrido…), jugando a presentar las canciones que ponen en la recién montada emisora municipal y que a través de las ondas nadie presenta. Moisés Franco intuye que su sitio está ya reservado allí.

Y así es. Un día de junio de 1987 se produce un corte de electricidad en la Casa de la Cultura de Almuñécar, edificio en el que se ubica el estudio de la emisora municipal, lo que despierta en Moisés la necesidad de saber por qué en el radio cassette de casa no se oye nada. Sin pensarlo se dirige allí a preguntar y consigue que los locutores le enseñan cómo es la radio por dentro. Lo que ve le resulta tan atractivo que repite la visita a la tarde siguiente, y a la siguiente…, convirtiéndose en una presencia habitual en la emisora. Los “mandaillos” hacen el resto: recoger el periódico, traer el correo, comprar algún que otro bocata en la tienda de enfrente y quedarse pinchando discos cuando algún locutor tarda en llegar… ¡bendita impuntualidad!.

Moisés Franco ya es el niño okupa de la radio. Allí pasa todas las tardes y fines de semana poniendo discos, uno tras otro, pero sin hablar por el micro. Aunque los compañeros le animan a hacerlo, él no es capaz de enfrentarse a su complejo de ‘voz de pito’ que arrastra desde que en casa probó a imitar a los locutores profesionales con su vocecilla de 12 años. Aquellas grabaciones en cinta casi le causan un trauma, aunque ahora se arrepiente de haberse deshecho de ellas.

Pero como el estudio de la radio le sabe a poco, también a finales de los 80, y aprovechándose del personal de la emisora, empieza a curiosear en los equipos de sonido de discotecas y pubs sexitanos donde algunos de sus compañeros trabajan los fines de semana. Rápidamente se hace con la técnica de trabajo en las cabinas y nace DJ Moisés Franco. A partir de ahí comienza a pinchar música en locales nocturnos con una edad prohibida incluso para entrar como cliente (de esto que no se entere nadie). Tanta es la ilusión de disfrutar con ambas cosas, que Moisés se propone compaginar los estudios con el trabajo en las ondas y la animación nocturna.

Al acabar la EGB -y tal vez por que uno deja de considerarse un niño cuando da el salto al instituto- Moisés Franco comienza a sentirse atraído por el micrófono de la radio. En octubre del 89 sale a la antena de la emisora municipal de Almuñécar su primer programa, un par de horas de lunes a viernes por la tarde donde presenta canciones de Jason Donovan, Rick Astley, Kylie Minogue, La Guardia, Technotronic… Las mismas que pincha las mañanas de los sábados en otro de los clásicos de la radio local: ‘Discos Dedicados’.

Llegan los 16 años para Moisés Franco y, justo el día en que los cumple, la dirección de la radio -ya también televisión (TVT)- le hace el mejor regalo de cumpleaños posible: su primer contrato de trabajo. Toda una motivación para seguir estudiando la FP de electricidad y electrónica que potencia otra de sus aficiones desde niño, la de “cacharrear” con todo aparato eléctrico que le ponen por delante. Moisés ya no sólo habla por los micrófonos, sino que además los desmonta, desarollando así su otra faceta en los medios: la de técnico. De esta manera va descubriendo un montón de posibilidades para sacarle el máximo partido a los equipos de la emisora, como son los montajes de sonido cortando cinta de magnetófono (el Studer Revox, otro que lo ha pasado mal en sus manos…), unos primitivos efectos especiales con órganos Casiotone, las primeras unidades móviles de radio y televisión con pocos medios y muchísima imaginación, y un montón más de inolvidables experiencias que ya se han convertido en “batallitas” que contar en las reuniones de compañeros.

Después de más de una década en la radio sexitana, a finales de los 90 la emisora municipal sufre un cierre coincidiendo con un cambio de gobierno en el Ayuntamiento. Como ya es la tercera vez que ocurre por el mismo motivo, Moisés Franco se pone manos a la obra para buscar un medio más serio y estable en el que seguir trabajando con espectativas más allá de los cuatro años. Tras el paso por ‘Master Radio’ de Salobreña y ‘Vélez Radio’ de Vélez de Benaudalla, llega su gran oportunidad en marzo de 1999. La emisora municipal de Salobreña busca locutor para hacer un programa musical, y Moisés no se lo piensa dos veces. Se presenta dispuesto a formar parte del equipo de Radio Salobreña y finalmente lo consigue.

Actualmente lo puedes escuchar cada tarde de lunes a viernes con la música de Ultrasonido. Buena parte de su trabajo la realiza también tras el micrófono, delante de la pantalla del ordenador. Moisés Franco es el responsable de su programación para que los locutores tengan siempre a mano las canciones, publicidad, indicativos, y todo el material sonoro con el que se trabaja, además de encargarse del diseño y los contenidos de esta página web. También intenta que escuches nuestros programas con la mejor calidad de sonido posible, reparando el material técnico que vaya dando problemas…

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