Moisés Franco
Nací en Almuñécar hace no mucho tiempo. Mi vocación musical comenzó a los tres años de edad con un tocadiscos de los del altavoz en la tapa, unos discos de Parchís (aquellos de colores ¿os acordáis?) y las primeras peleas con mis hermanos al dejarlos sin televisión porque en el salón sólo había un enchufe... El tiempo pasaba y mi deseo para cuando fuera mayor iba viéndose cada vez más claro: ser locutor de radio. Con 11 años las prácticas las iba haciendo con el radiocassette familiar Philips (pobre, lo que ha sufrido...), grabando mis presentaciones de las canciones que ponían en la radio local y que a través de las ondas nadie presentaba. Intuí que mi rinconcito estaba ya reservado en esa emisora.
Y así fué. Un corte de luz en el centro del pueblo y mi curiosidad por saber porqué esa tarde la radio no funcionaba me hicieron conocer a algunos locutores a quienes desde ese momento me dediqué a molestar cada tarde con la única intención de entrar al estudio y ver como se hacían los programas. Era el año 87, y mi sueño se estaba empezando a cumplir. Los "mandaillos" hicieron el resto, recoger el periódico, traer el correo, comprar algún que otro bocata en la tienda de enfrente y quedarme pinchando discos cuando algún locutor tardaba en llegar... ¡bendita impuntualidad!.
Pasé a ser el okupa de la radio. Allí pasaba todas las tardes, fines de semana... Ponía discos, uno tras otro, pero sin hablar por el micro. Aunque me animaban a hacerlo, a mí no me gustaba el timbre de voz que tenía. Imaginaos como podría sonar con 12 años. Así que esperé a que llegara la voz de hombre.
Cuando pasé al instituto, pensé que era el momento de enfrentarme al micrófono. Aunque ahora creo que lo que realmente me animó a salir del anonimato eran las ganas de que la gente me conociera, y especialmente las chicas... Comencé en octubre del 89 mi primer programa. En él ponía canciones de Jason Donovan, Rick Astley, Kylie Minogue, La Guardia, Technotronic...(qué recuerdos), pero lo de las chicas sólo funcionaba para que les grabara cintas. Algo es algo.
Gracias a la radio me conocieron en la Seguridad Social a la temprana edad de 16 años. El día en que los cumplí me hicieron firmar mi primer contrato de trabajo. Pero además de los que frecuentaba cada tarde, había otros estudios que no debía olvidar: los que realizaba en FP de electricidad y electrónica. Mal asunto, porque desarmar aparatos era otra de mis aficiones desde niño, y potenciar eso no era muy aconsejable. Ya no sólo hablaba por los micrófonos, sino que además los desmontaba. Así desarrollé mi otra faceta en los medios: la de técnico. Esto a su vez me posibilitó experimentar aún más con los equipos de la emisora, haciendo montajes de sonido cortando cinta de magnetófono (el Revox, otro que lo ha pasado mal en mis manos...), las primeras unidades móviles sin apenas medios, y un montón más de buenos recuerdos. De lo que no funcionaba o daba descargas eléctricas no quiero ni acordarme.
A principios de los 90 decido compaginar el ser locutor con mi otra afición: pinchar música por las noches. Es cuando nace DJ Moi (nombre artístico impuesto por la clientela), y comienzo a pinchar aún no pudiendo legalmente entrar a discotecas (de esto que no se entere nadie). Paso por algunos pubs y discotecas de la comarca, y llego a dudar sobre cuál de los dos trabajos me convendrá más. La decisión no es fácil, pero al fin lo tengo claro: compaginar ambas cosas.
Después de más de una década en Almuñécar, a finales de los 90 se cierra temporalmente -y por tercera vez- la radio municipal. Buscando un medio más serio y estable en el que trabajar y tras el paso por tres o cuatro puntos del dial, llega mi gran oportunidad en marzo de 1999. Radio Salobreña buscaba locutor para hacer un programa musical, y no lo pensé. Me presenté dispuesto a formar parte del equipo del 107.1, y lo conseguí.
Actualmente me puedes escuchar cada tarde de lunes a viernes en el programa musical Ultrasonido. Otra parte de mi trabajo la realizo ante el ordenador, ya que me encargo de programarlo para que los locutores tengan siempre a mano las canciones, publicidad, indicativos, y todo el material sonoro con el que trabajamos en directo o de forma automática, además de llevar la actualización de esta página web. Todo esto junto a mi trabajo nocturno de los fines de semana, que es el de DJ en la discoteca Altillo 15 de Almuñécar. ¿Una moraleja a mi historia?. El que la sigue la consigue. Nada más, ¡Disfruta del 107.1!
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