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Empresas comercializadoras de subtropicales del valle del río Verde amenazan con abandonar la comarca por las obras que el Ayuntamiento de Almuñécar ejecuta en la carretera del Suspiro del Moro, y que impiden el paso normal de los vehículos pesados.
Los pueblos del río Verde corren el riesgo de ver mermado su desarrollo con motivo de las obras que el Ayuntamiento de Almuñécar ha encargado en barrio de San Sebastián, en el nacimiento de la carretera Suspiro del Moro. Varias empresas de subtropicales han "amenazado" con abandonar la comarca, según ha manifestado el alcalde de Otívar, quien junto a los de Jete y Lentejí ya había denunciado la situación que está generando la actuación, al no permitir el paso de vehículos pesados por el estrechamiento de la carretera.
En la intersección de la N-340 y la carretera del Suspiro, enlace natural para acceder a los pueblos del valle del río Verde, el Consistorio sexitano está construyendo dos rotondas que suponen reducir las dimensiones de la calzada, lo que genera problemas tanto en camiones como en autobuses que se dirigen hacia Jete, Otívar y Lentejí. En estos pueblos se localizan numerosas empresas comercializadoras de frutos subtropicales, y según José Cambil, alcalde otiveño, varias de ellas "han amenazado con irse". Si ello ocurre, se ha preguntado "de qué van a vivir" estas localidades. También ha criticado a su par de Almuñécar, Juan Carlos Benavides, a quien se refirió como "una persona con la mente distraída".
Los municipios del río Verde no han obtenido respuesta alguna por parte del Ayuntamiento de Almuñécar ante su reclamación, y se han puesto en contacto con técnicos de la Diputación Provincial, que si bien reconocen que las competencias para actuar en la zona son del municipio sexitano, le han dado la razón sobre el hecho de que no se puede cortar el paso para la circulación de vehículos. La intención de Cambil es reunirse con el presidente de la Diputación y con otras autoridades de su partido, el PSOE, para buscar una posible solución.
Según Cambil, "este es el problema más gordo que tenemos en este momento. Las empresas dicen que quieren levantar el campo e irse a otro sitio, porque los camiones no quieren subir a recoger los productos, y llevan razón". Lo mismo ocurre con los autobuses que hacían rutas turísticas, y que ahora manifiestan que van a buscar otras rutas.
Mientras tanto, las obras siguen adelante y están casi terminadas, y su inauguración está prevista para la primera semana de abril.
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