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Ya se prepara la segunda que afectará a otra media docena de viales. Para una tercera, que aún está pendiente de gestionar, se espera la inversión de un millón de euros para completar el asfaltado de todos los caminos agrícolas del municipio. Una vez finalizadas las obras de pavimentación de siete caminos rurales de Salobreña, con sólo algunas tareas de señalización pendientes, ya se prepara la próxima actuación que abarcará otro paquete de cinco o seis viales más. Aún no se sabe cuáles serán, pues serán consensuados entre el Ayuntamiento y el colectivo de agricultores del municipio. Los caminos que se han asfaltado en el marco de esta primera fase de obras -financiada a tres bandas entre la Junta de Andalucía, la Diputación y el Ayuntamiento de Salobreña- son la carretera antigua de Motril, el Sotillo, el Peral, Los Molinos, Carbonel, Río Seco y el camino de la Vaquería. Estas obras han tenido un coste total de 240.000 euros, aunque ya se prepara otro conjunto de actuaciones por 200.000 euros, que permitirán en la segunda fase asfaltar media docena más de viales rurales a lo largo de 2007. El concejal de Agricultura de la Villa, Antonio Caparrós, afirmó que la pavimentación de todos los caminos agrícolas del municipio demandaría una inversión total de 1.500.000 euros, según lo acordado en su día con las administraciones provincial y autonómica. Por tanto, para una tercera fase pretende que se ejecute el millón de euros restante, para lo cual hará las gestiones necesarias y solicitará que se cumpla el compromiso. En cuanto al camino de Los Molinos, ubicado en las inmediaciones del parque de la Fuente, el área municipal de Agricultura ha detectado algunas deficiencias, como que la anchura que se ha pavimentado es 15 centímetros inferior a la acordada. Por ello, según ha anunciado Caparrós, se solicitará a la empresa Egmasa, que realizó las obras, que destine ese remanente a la ejecución de las obras faltantes. Por lo demás, para la finalización total de esta primera fase, queda pendiente la señalización de algunos caminos en los que no se han arreglado los balates, al no alcanzarse un acuerdo para su financiación entre el Ayuntamiento y las comunidades de regantes. Por tanto, se delimitarán con una línea blanca para evitar situaciones de peligro.
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